martes, septiembre 12, 2006

Ojos vidriosos

Hay un vendedor de perdones en la calle de los quioscos.
Tiene la cara tiesa dura, y el pelo graso lacio.
No le penetran las razones punzantes, y le resbalan los vicios culpables
Abre a media mañana y se sienta en su silla balancín,
a esperar que lleguen los primeros arrepentidos.

Son fijos los diarios del remordimiento,
buscando perdones vistosos y con pocas páginas.
De usar rápido y tirar. De portada y resumen.

Después del aperitivo llegan los coleccionistas de perdones por fascículos,
perdones de ayer y de hoy con sus cajitas contenedoras a juego.
Perdones de tener todos y exponer. De vitrina y polvo.

Están también los de los perdones reciclables de múltiples usos,
los religiosos y facilitadores de perdones grupales,
los perdonavidas profesionales a por perdones de alta carga,
y los promiscuos y aprensivos en busca de perdón seguro.

Últimamente llegan bastantes a por perdones de este siglo,
con muchas palabras vacías y con espejito sonriente,
ediciones especiales para el autoperdón.

Y es al anochecer que llegan los del perdón impúdico.
Estos quieren perdones desnudos y lascivos,
perdones de posturas imposibles, para intercambiar,
para mirar, para revolver tripas y conciencias,
para agitar el deseo de tener más de uno.

Hoy me he acercado a su quiosco con los ojos vidriosos,
buscando un "perdón no se qué", blando pero arrojadizo.
Me he acercado tanto a su cara tiesa dura, a su pelo graso lacio,
que sólo ha tenido que susurrarme:
- Siéntate en esa silla y espera
- ¿Esperar a qué? - angustiado porque alguien me viera
- A que pasen las horas de la añoranza y te lleguen las de saber que cara tiene tu jodido perdón - ha respondido sin mirarme.

5 comentarios:

Patricia dijo...

No sé si será muy buen negocio este que ha montado, vendedor de perdones, pocas personas reconocen en voz alta sus errores. En fin, si el negocio marcha coméntamelo, me alegrará saberlo.

Juankar dijo...

jejej,
lo mejor de estos perdones es que ni siquiera hay que saber como usarlos...Por un módico precio y en fascículos el milagro está garantizado :)

Gacela dijo...

Un perdón que no requiera cambios, un perdón que no pregunte, un perdón sin condiciones, más que unas pocas monedas... pues yo sí que creo que el vendedor se va a forrar.

Lo que pasa es que no sé si valen. Yo ando buscando dos perdones todavía, y esos que busco no se venden en tiendas... :-S

Burma dijo...

¿PERO QUÉ HAS HECHO QUE NO PUEDES PERDONAR-TE??

mad dijo...

Guerrero eres, leche. Y cómo me gusta.